Existe un aspecto fundamental y poco reconocido en muchas líneas de técnica vocal: nuestra experiencia personal y subjetiva habitando un cuerpo, en un contexto cultural específico. Este factor, que es un factor relevante en la voz, se diluye a menudo en la búsqueda de resultados estandarizados, donde se supone que todos los cuerpos deben resonar y responder de forma similar.
Sin embargo, cada cuerpo cuenta una historia única y aporta a la voz una biografía irrepetible. Esta subjetividad —quiénes somos y dónde estamos en el mundo— está inseparablemente ligada a nuestra voz, haciendo que el canto se convierta en una manifestación de nuestra corporalidad y contexto social. Esa historia de vida no solo modifica cómo suena nuestra voz, sino también cómo sentimos y comunicamos lo que cantamos.
Parece importante que la pedagogía vocal en la amplitud de lo que ello significa, contemple esta subjetividad, ofreciendo herramientas para que cada cantante explore y cultive su propia conciencia corporal, permitiéndole así una interpretación genuina, lejos de cualquier exigencia estética estándar.
El canto desde este lugar, desde un cuerpo en un territorio, por lo tanto, es más que una actividad musical; es un acto político. No es lo mismo habitar un cuerpo "socialmente valorado" que uno "menospreciado". Cada cuerpo enfrenta una carga social, una historia de aprobación o desaprobación, y es un reflejo del contexto que le rodea. Además, el contexto y el territorio influyen en nuestras formas de cantar; no es lo mismo una persona cantando toda su vida en el sur de Chile que otra cantando en Cuba. Y así, podemos seguir haciendo referencias a distintos factores que inlfuyen en nuestra voz. Lo relevante es señalar que existen diversos factores y experiencias que influyen en el cómo hablamos, qué decimos o no, y cómo suena nuestra voz.
Desarrollar una verdadera conciencia corporal y, por fin, una voz auténtica y libre, requiere atención, práctica y un entorno que apoye esta autoexploración sin imponer uniformidad.

“Huelga decir que lo externo al cuerpo también influye en la mente. El medio ambiente inunda el cerebro con el equivalente a 10 megabytes de información por segundo. Gran parte de esa información es subconsciente. Explicar la conducta humana en términos de función cerebral exclusivamente es algo que procede de un tipo de imagen mística del cerebro que nos impide avanzar de una forma que la ciencia nos pueda alentar.” – Alan Jasanoff, La mente biológica .
La voz no es solo el sonido que emitimos, sino el eco de nuestras vivencias. Cantar es habitar nuestro cuerpo y dejar que resuene, con todo su contexto, historia y esencia. Este es uno de los retos del canto terapéutico: No se trata de enseñar solo técnica, sino enseñar a escuchar el cuerpo y a dejarlo sonar en su completa autenticidad y desde la totalidad de sus experiencias.
Conocer nuestro cuerpo es conocer nuestra voz; permitirnos resonar en plenitud, es permitir que esa historia se exprese sin censura. La pregunta, entonces, no es solo cómo suena nuestra voz, sino qué historia, qué contexto y qué verdad nos revela.

Niko Illesca
Soy autora de este Blog. Si quieres chusmear más sobre mi, aquí te dejo un enlace
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