En cuanto al proceso creativo, solemos pensar que las ideas surgen solo desde la "mente", pero ¿y si también habitarán en nuestro cuerpo? Nuestras experiencias corporales podrían influir, cambiar, inspirar y sostener el flujo creativo de maneras que a menudo pasamos por alto.
En un mundo donde la creatividad intelectual y la creación de conocimiento parecen existir separadas del cuerpo, obviamos que el movimiento, las sensaciones y el contacto físico pueden ser rutas directas hacia ideas genuinas.
La profesora de creatividad Tina Seelig lo expresa de la siguiente forma: “Al explorar diferentes posturas, gestos y movimientos, podemos liberar la mente, estimular la imaginación y descubrir nuevas perspectivas creativas”.
Podríamos sugerir que nuestras capacidades creativas nacen tanto de nuestra "mente" como de la forma en que vivimos la vida desde nuestra experiencia corporal. Y digo mente entre comillas ya que es complejo aislar realmente la mente del cuerpo, como si fueran entes separados que nada tienen que ver entre sí. Sin embargo, es relevante visibilizar que desde esta aparente separación entre mente y cuerpo, el movimiento puede sumar y procesar nueva información, aportando claridad y creatividad a la mente.

Cuando hablamos de movernos no es se trata de “hacer ejercicio”; sino de habitar la experiencia desde lo corporal (también) como una forma de profundizar nuestro aprendizaje y retenerlo de una manera mucho más duradera.
Carla Hannaford, educadora y neuróloga, afirma que “el aprendizaje basado en el movimiento y la experiencia corporal activa mejora la atención y el procesamiento cognitivo”. Al llevar esta sensibilidad a la creación, la interacción con el entorno sensorial profundiza nuestro proceso, logrando que lo que percibimos se integre de manera única con lo que creamos.
Para Sir Ken Robinson, reconocido experto en creatividad, “El movimiento corporal activo durante el aprendizaje fortalece las conexiones neuronales y facilita la retención de información”. Integrar el cuerpo en nuestro proceso creativo cambia la dinámica, pues conecta ideas y experiencias desde lo tangible, haciéndolas más reales.
Incluso, en los estímulos sensoriales –ya sea escuchar sonidos, tocar texturas o explorar un espacio– podemos encontrar efectos reales sobre nuestra concentración y capacidad para imaginar. La música, los entornos que habitamos e incluso el silencio nos impactan y pueden sumar a nuestra creatividad y a nuestro aprendizaje.
Para el experto en arte-terapia Shaun McNiff, “el movimiento corporal y la expresión física son esenciales para desbloquear la creatividad”. En prácticas como el Yoga terapéutico, la Danzaterapia o el movimiento consciente exploramos un estado donde las ideas aparecen casi por sí solas, reflejando nuestras historias y experiencias.
Y en este proceso de creatividad terapéutica no se busca cumplir con estándares estéticos; en realidad, es una expresión sincera que va más allá de lo que se considera bello en determinada cultura y contexto y que potencia la capacidad de crear sin expectativas.
La experiencia somática puede ser una oportunidad para conectarnos con el aprendizaje y con nuestra creatividad desde un lugar genuino.
En especial para quienes nos hemos sentido alguna vez "atrapadas en nuestra mente", permitir que la experiencia corporal participe en el acto existir, de generar ideas, de crear conocimiento, con su historia, sus memorias y hasta sus contradicciones es una oportunidad para "salir de loop" de pensamiento, crear nuevo conocimiento y vivir una vida más plena.
A continuación, te comparto una práctica que conecta gesto y voz y que tiene una duración de 8 minutos ¡Anímate a practicarla!

Niko Illesca
Soy autora de este Blog. Si quieres chusmear más sobre mi, aquí te dejo un enlace
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